La empanadilla es uno de los postres típicos de Santiago. No se consiguen en las panaderías sino que son de producción casera y solo se las halla en muy pocos lugares en venta al público como parques o canchas de fútbol.
Son riquísimas y adictivas.
Los ingredientes para la masa son un kilo harina 000, 200 gramos de grasa, una cucharadita de polvo de hornear, 400 gramos de azúcar, esencia de vainilla, una taza y media de agua.
Para el relleno se necesitan dos kilos batata, una taza y media de azúcar y una taza de agua.








Con motivo de celebrarse otro aniversario de Santiago del Estero, Cáritas de la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se adhiere al homenaje, con la presentación de un documental fotográfico sobre flora y fauna santiagueña, de Jorge Emir Llugdar. Se invita a concurrir a la comunidad termeña y a turistas que visitan la ciudad.



El arrope de tuna y el de chañar son dos de los dulces que más fama le han dado a la provincia. Una receta que en un primer golpe de vista es simple, sin embargo lleva much trabajo y muchas horas de elaboración. El resultado final es siempre una especie de mermelada por su consistencia, con un sabor agreste y montaraz.
Quizás la más tradicional de las exquisiteces santiagueñas es el moroncito, golosina que se vende en las calles. Su sabor, son únicos y la experiencia de comerlo es siempre una irrepetible sensación de estar frente a la eternidad de la creación.